Una vez escuché a alguien decir que «si los segundos no existieran, habría que inventarlos». En aquel entonces, ajena totalmente al mundo de la maternidad y con la única experiencia de haber sido la segunda de dos hermanas, no alcanzaba a entender 100% el significado real de esta frase.
Años después, siendo mamá de dos niños increíbles y de un pequeño angelito al que no llegué a conocer, me encuentro escribiendo este post para dedicártelo a ti, mi pequeña. Si bien podría pasar horas escribiendo sobre tus rasgados ojitos azules, su vivacidad, las sonrisas que me regalas cada día, tus grititos y canturreos, tus noches entre tetas y brazos o esas piernas rollizas llenas de pliegues que te hacen parecer el muñeco de Michelin, en esta ocasión quiero hablar de la ternura que despiertas en mi, y contarte todo aquello que, por ser “la segunda”, creo te hace tan especial.
Viniste al mundo un día no muy caluroso de principios de septiembre, tras un embarazo de riesgo lleno de preocupaciones por si llegaría a conocerte y ver tu carita. A medida que se acercaba la semana 40, mi cuerpo pedía descanso mientras que mi mente insistía en que necesitaba estar todo el tiempo del mundo con tu hermano, por si esos minutos fueran los últimos que podría dedicarle “en exclusiva”. Y el ansia de conocerte quedaba en ocasiones mermada por las mil dudas sobre si sería capaz de quererte igual que a él. El miedo a que tu hermano no estuviera listo para compartirme, ni yo para compartirte a ti, hacían que me sintiera menos preparada que nunca para traerte al mundo.
Y en medio de tanta duda, el mismo día que salía de cuentas me desperté diciendo: «de hoy, no pasa». Mi cuerpo, lentamente, daba signos de tu inminente llegada. Y tras un parto relativamente rápido (aunque no por ello menos doloroso), te pusieron sobre mi pecho. Y fue entonces cuando mi mundo cambió. Por segunda vez. Te sentía respirar sobre mi pecho. Tu llanto despertaba mis sentidos, tu piel acariciaba mi piel y mi alma. Alma que llegaba a mi vida. Tu boca en busca de mi pecho me recordó que me necesitabas más que nunca, y que me necesitarías durante mucho tiempo… en distintas formas según creces, pero siempre ahí, a tu lado. Porque nuestra relación de amor empezó 9 meses antes que con cualquier otro. Me sentí más fuerte que nunca. Y fue en ese instante cuando supe que no sólo podía quererte tanto como a tu hermano, sino que cada día podia quereros a los dos más y más. Que mi corazón no se dividía en afecto por tí o por él, sino que crecía por y gracias a vosotros dos.
Naciste fuerte, generosa, paciente y resignada. Y puntual. Naciste ya compartiendo todo lo nuevo, todo lo heredado y hasta el más corto de los minutos. Eres única y especial. Tan parecida a tu hermano y tan diferente…tan tú!!

Hasta que te tuve a ti, nunca me había parado a pensar en la cantidad de cariño y dedicación que la vida le ha regalado a tu hermano por el hecho de haber sido hijo único durante dos preciosos años. Pero tu, por ser la segunda tendrás la suerte de crecer junto a un pequeño maestro y compañero de juegos, que guiará tus pasos, te cuidará, protegerá y con quien ya desde tan pequeñitos me estáis demostrando tendrás un vínculo muy especial. No sé si forjarás tu personalidad imitándole y aprendiendo de él, o sacando ese caracter rebelde e ingenioso que todos dicen caracteriza a los segundos hijos, para luchar contra todo y todos, y así mostrar tu propio e independiente ser. Sospecho que será una mezcla de ambos y los dos seréis como sois, en parte, por el otro. Pero sea lo que sea, quiérele siempre: él siempre estará a tu lado y estoy segura nunca te fallará.

Te confieso que aunque no me importaba en absoluto que fueras niña o niño, en parte deseaba que fueras una niña. No por aquello de tener la parejita (que ya me parece un tópico bastante sexista en esta época que vivimos), ni porque pudieras estrenar los pendientes que compramos para tu hermano en mi firme convicción de que él sería una niña. No. Solo porque creo que ser mujer es un auténtico privilegio: poder ser madre, llevar una personita en tu vientre desde que empieza a existir, alimentarla, cuidarla, acariciarla a través de la propia piel y traerla al mundo…es sin duda la mayor alegría y el mayor regalo que puede darle a nadie la vida. Gracias por haberlo hecho posible en mi.
Tras cinco meses a mi lado, cada dia me doy mas cuenta de que naciste para enseñarme, que aún tengo todo por aprender en esto de ser madre. Y por ello te doy las gracias, mi niña preciosa, porque me haces querer ser mejor persona cada dia. No sé si llegaré a ser la madre que quieres que sea, pero espero llegar a ser todo aquello que te mereces. Espero saber ser: suficientemente generosa como para hacerte no hija mia, sino del mundo; suficientemente buena para educarte en valores, suficientemente fuerte para ayudarte a levantarte si te caes; suficientemente cariñosa para poder curar tus heridas y tu llanto con solo un beso y un abrazo, y suficientemente sabia para poder darte no todo lo que quieres, sino todo lo que necesitas.
Mañana regreso a trabajar y aunque sé que soy afortunada por haber disfrutado de ti estos meses, todo el tiempo del mundo a tu lado me parece poco. No sé que haría sin tí en mi vida, pero definitivamente y como alguien muy sabio me dijo: tendría que inventarte! Te quiero mi pequeña!
Alma is the luckiest girl on Earth, and Alex the luckiest boy to be able to call you Mamá. This post is so true to you, and to these past 14 months… thank you for sharing it my love x
Me gustaLe gusta a 1 persona