Los primeros meses de mi peque: qués, cómos, cuándos y algún porqué

Han pasado ya 8 meses desde que tuve a mi peque y todavía me asombro cada vez que le miro…si, me asombro porque me parece increíble que algo tan precioso y perfecto haya salido de mi. Han sido 8 meses maravillosos, en los que creo que él me ha enseñado a mí muchas más cosas de las que le he podido enseñar yo… 8 meses de preciosos momentos, aunque a veces también de intensos retos. Y es que cuando eres mamá primeriza, te surgen mil dudas y preocupaciones a la hora de sacar adelante a tu pequeño, y aunque sabes que todas las mamis han pasado por ello y nadie ha muerto en el intento, no puedes evitar preocuparte y querer lo mejor para tu bebé.

Por eso, hoy me gustaría compartir con vosotros los principales quebraderos de cabeza que he tenido y todos los qués, comos y cuandos que han traído consigo.

  1. Temas de salud: la salud del bebé es sin duda la mayor preocupación para una madre; ¿le alimentará mi leche? ¿tendrá defensas para no ponerse malito? ¿llora porque le duele algo? ¿es normal que regurgite? ¿Qué significa esta prueba que tienen que hacerle? 4 vacunas el mismo día: ¿de verdad es necesario?

Desde el momento en que le separan de ti en el hospital para hacerle la prueba del talón a las 48 horas de nacer, o incluso en el momento en que le pinchan la vitamina K apenas le han sacado de tu vientre, todo se te hace un mundo para tu pequeño e indefenso bebé.

IMG_5285

Mi mayor consejo en temas de salud es que escojas un buen pediatra: uno que te dé tranquilidad, que no tarde siglos en recibirte si tienes una emergencia y al que puedas transmitir tus preocupaciones sin que te dé la mirada de “otra primeriza histérica”; y sobre todo, un pediatra que te informe y explique todo lo que necesites saber, así como que te involucre en la toma de aquellas decisiones que afectan a tu bebé. En sus manos va a estar la salud e incluso el patrón de alimentación de tu hijo, por lo que os sugiero que no os importe probar varios pediatras hasta que deis con el que os transmita mayor confianza.

 

  1. Sacarle a su propia habitación: yo era de las que antes de que naciera mi peque decía “nada, los primeros meses dormirá en nuestra habitación, pero en cuanto cumpla 3 meses… a la suya sin problema”. Pues bien, a los dos meses y medio mi peque había crecido tanto que ya no entraba en su moisés, y muy a mi pesar, tuve que sacarle a su habitación (contigua a la nuestra), donde ya tenía una cuna más grande. Tan decidida que había estado yo a “independizarle”, cuando llegó el momento de la verdad me resistía: “¿cómo iba a separar a mi bebé de mi tan rápido!!?”. Le puse cámara, walkie…todo tipo de artilugios para enterarme de si lloraba, se movía y respiraba. Me pasé varias noches en alerta continua y casi con lágrimas en los ojos porque ya no le tenía a mi lado en su moisés.

Hay parejas que optan por meter al peque en la misma cama que ellos, pero en nuestro caso, no era una opción. No obstante, soy totalmente partidaria y defensora de esta opción si es aquello que como mami, te hace sentir más cómoda y te permite daros a ti o a tu peque lo que necesitáis. Ante todo, no olvides nunca que tú mejor que nadie sabes lo que tu hijo necesita.

IMG_0260

 

  1. Comer con biberón: este reto aún no está superado. Hace tan solo tres semanas que mi peque coge biberón; sigue tomando pecho de madrugada, al principio solo tomaba los cereales con cuchara y bebe agua en vasito de cristal. Increíble pero cierto.

Yo que era una adicta al biberón siendo pequeñita me parecía impensable que mi hijo no quisiera uno… tengo en casa 6 marcas distintas de bibe (Avent, Suavinex, Medela, Chicco, Mam, y Nuk), he probado 8 tipos de tetinas (¿a que no sabías que existieran tantas??), 3 marcas diferentes de cereales y hasta intenté darle pecho con pezoneras para que se acostumbrara al latex…pero con solo 4 meses de edad miraba la pezonera, y poquito a poco, conseguía quitármela levantándola con su dedito, para después engancharse a la teta y comer como él quería. Y es que mi peque, igual que cada peque, sabe perfectamente lo que quiere y lo que no.

Mi marido era partidario de alimentarle con biberón de leche materna durante los primeros meses de vida. Yo reconozco que tuve siempre claro que quería lactancia materna exclusiva y directamente en contacto conmigo (además lo del sacaleches me costaba horrores).  No obstante, mi sorpresa llegó cuando tuve que intentar meterle el bibe, y creyendo que sería lo más fácil del mundo, mi peque lo rechazó. Día tras día, noche tras noche.

Al principio me agobiaba muchísimo porque pensaba “el niño no va a comer cuando me incorpore a trabajar”, “no voy a tener leche toda la vida”, “se va a morir de hambre cuando yo no esté”…y no me ayudaba nada que la gente dijera “bueno, dejaras ya de darle pecho ¿no? Siempre con el niño colgado!” o “tu leche ya no le alimenta” (eterno mito de la lactancia materna sobre el que la gente debería aprender a cerrar la boca). Pero el niño pasó del biberón y empezó a comer purés y cereales con cuchara, SIN NINGÚN PROBLEMA, y sin dejar además, de colgarse a mi pecho siempre que quería.  Asi que dejé de agobiarme, y seguí intentando darle bibe de vez en cuando, hasta que una noche, con 7 meses y medio, decidió que a partir de ese día, lo tomaba.

IMG_1985

Por lo que si he aprendido algo de esta historia es:

1) viva la lactancia materna exclusiva y la determinación de las madres que la llevan a cabo a pesar de las discrepancias de los que están a su alrededor!,

2) tu peque cogerá el bibe cuando esté preparado para ello, ni antes por mucho que le insistas o te agobies, ni después… y

3) si por cualquier cosa tu peque decide que pasa del pecho a la cuchara, no te estreses porque no va a ser ni el primero ni el último que lo haga.

9cd3067e-b68b-46b7-a869-9f53c44c4555

P.D. A quien le interese, la marca que finalmente aceptó de biberón se llama «Dodie», es francesa y podéis encontrarla en Amazon.

 

  1. Viajar con el bebé: aquí no voy a entrar mucho en detalle porque es una aventura que cada pareja tiene que descubrir por sí mismos. Solo un par de cosas a tener en cuenta:

1) a partir de ahora, viajes a donde viajes y vayas el tiempo que vayas (da igual que sea 2 días a Toledo que 2 semanas a NY) siempre irás tan cargada que parecerá que vas a la guerra;

IMG_8316

2) viaja al aeropuerto con suficiente antelación: se tarda siglos en pasar la seguridad por la fila de familias;

3) infórmate de las políticas de maletas/bultos de la aerolínea con la que viajas: no es igual para todas;

4) los potitos, biberones, leche de fórmula etc. sí puedes llevarla de equipaje de mano en el avión;

5) lleva siempre pañales, toallitas y ropa de cambio a mano: nada mejor que el avión para echar la cagada de su vida 🙂

6) al despegar y aterrizar, dale pecho/biberón para que succione: esto alivia el malestar que producen los cambios de presión en sus oídos;

7) si viajas en avión y llevas su capazo/sillita, cómprate una funda protectora e impermeable para que  no te machaquen ni ensucien nada a la hora de meterlo en bodega y/o sacarlo en cinta de equipaje; y

8) si el niño llora en el tren/avión o donde sea, que la gente no te intimide con sus miradas de “haz que se calle”: hasta que prohíban viajar con niños pequeños, tu hijo tiene el mismo derecho que cualquier otra persona a estar en ese avión/tren.

IMG_8309

 

  1. Noches sin dormir: este es otro de los puntos que a día de hoy aún me supone no sólo un reto, sino también un punto de discordancia con mi marido. Desde que nació Alex, nunca ha dormido la noche del tirón, ni se ha echado largas siestas durante el día.

Con 8 meses, mi hijo sigue sin tener un patrón de sueño. Según su pediatra, esto es común en los “niños de pecho”; según otros, no puedo seguir así y tengo que empezar el famoso método Estivil, “pero que YA!!”. Reconozco que 8 meses sin dormir como Dios manda es agotador. Y es que, con mi peque, lo máximo que he llegado a dormir del tirón desde que nació han sido 3 horas. Ahora que le están saliendo los dientes, es normal que se despierte cada hora y media…y da igual las rutinas que intente seguir, nada cambia. Además, cuando se despierta, le cuesta dormirse y muchas veces solo lo consigue si es en mis brazos o teniéndome cerca.

IMG_9990

Como comentaba antes, hay gente partidaria del método Estivil. Pero yo que queréis que os diga…soy más partidaria de la teoría del Dr. Carlos González, y pienso que, si mi hijo necesita que le coja, le cojo, y si tengo que meterle en la cama un ratito para tranquilizarle, porque está mimoso…o simplemente, para poder descansar nosotros, lo hago. Hay quien dirá que estoy mal acostumbrando a mi hijo, y que nunca va a querer dormir solo o en su cama… yo estoy segura de que no se va a quedar en la cama conmigo de por vida. Y como le ha pasado con el biberón, probablemente empezará a dormir la noche del tirón, cuando se sienta preparado para ello.

Pero esto es una opinión personal y no todo el mundo tiene que pensar igual, por lo que repito lo que dije en el punto 2: nadie mejor que tu sabe lo que su hijo necesita, y cómo criarle. Los hábitos de sueño son muy importantes, y sigas la corriente que sigas, garantizar su descanso es clave para un adecuado desarrollo cognitivo.

 

  1. La vuelta al trabajo: esta es sin duda una de las cosas más duras para una madre. Porque estoy convencida de que a las 16 semanas de tener a tu bebé (que es lo que está contemplado en este país de baja maternal remunerada) nadie está listo para dejar a su peque y volver a trabajar.

La primera decisión que hay que tomar antes de incorporarse es si dejarás al niño en guarde, con una chica en casa o, en el caso de que puedas, con los abuelitos. Todas las opciones son igual de válidas y respetables y sinceramente creo que elijas la que elijas, nunca te vas a equivocar. Cada una le aporta al peque unos beneficios exclusivos que le acompañarán toda su vida, y ninguna es excluyente de las otras. Lo que es clave es organizarte bien con tu pareja y estar de acuerdo en la opción que se elija, por un lado para asegurar que el peque siempre está en las mejores manos y que nunca le faltará nada, y por otro para que a posteriori no haya reproches si algo no sale como se esperaba…

En mi caso, a pesar de haber encontrado una chica estupenda con la que sabía que mi bebé se quedaría en las mejores manos, reconozco que desde 2 semanas antes de tener que incorporarme, se me saltaban las lágrimas cada vez que pensaba en ello, y desde el viernes anterior al lunes que me incorporaba, no pude parar de llorar pensando en separarme de mi niño.

Mi primer día de vuelta al trabajo fue más llevadero de lo que pensaba: la típica toma de contacto similar a la que hay después de vacaciones pero además sin parar de enseñar fotos del peque J. Y mi sorpresa llegó al regresar a casa esa tarde, ansiosa de cogerle en brazos pensando cuanto me habría echado de menos. Le encontré jugando en su mantita con sus peluches tan tranquilamente y a mi gritito de “hijooo” echándole los brazos, me miró, sonrió y siguió jugando… y allí me quedé yo, reflexionando sobre cómo la noción del tiempo que tienen los bebés no es la misma que la nuestra, y cómo lo pasamos peor nosotras que ellos.  Y al día siguiente volví a trabajar, y le eché muchísimo de menos otra vez, pero tenía la tranquilidad de que estaba bien y que esa tarde volvería a casa para encontrarle otra vez perfectamente.

4638c39f-bb9e-4a89-aae2-0119598bc56f.jpg

Asi que si estás pasando por esa etapa, os te queda poco para ello, solo puedo decir…. Animo mamá valiente!

Por ultimo, un consejo general para recordar siempre: no hay un bebé igual a otro. Los hay tragones, regurgitadores, gordinflas, tirillas, dormilones, pachorrones, fiesteros…los que gatean temprano, tarde…los que tienen su primer diente a los 4 meses y los que lo tienen a los 9… los que no paran de canturrear y los que no dicen ni mu… Pase lo que pase y sea como sea el tuyo, nunca le compares con los demás, porque tu bebe es simplemente EL MEJOR DEL MUNDO.

Un beso grande a todas las super mamis y si tenéis cualquier duda o comentario, ¡ya sabéis donde estoy!!

 

 

 

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑